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Té a la menta: شاي بالنعناع (chāï bil n’anā)

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Si tu as froid, le thé te réchauffera. Si tu a chaud, ça te détendra. Si tu es depressif, ça te réconfortera. Si tu es excité, ça te calmera
William Gladstone

El té verde es conocido por sus cualidades refrescantes y sus propiedades antioxidantes, y junto con un montón de azúcar y preparado de determinada manera (siguiendo un minucioso ritual) nos sirve para llegar a conocer el auténtico sabor de esta bebida tradicional de Marruecos.

Para preparar un buen té marroquí debéis seguir los siguientes pasos:

1/- Se pone a hervir  el agua en un hervidor (o un simple cazo);  se ponen  las  hojas de té verde en la tetera, una vez ya se han lavado con un poco de agua para así eliminar su sabor amargo.  Se tira el agua hirviendo y se  llena toda la tetera.

2/- El té  se deja en infusión durante unos  minutos;  se  agrega la menta lavada  y  sin  tallos, y  los  terrones de azucar. A continuación,  se sirve un  vaso de té que luego se devolverá a la tetera para que quede bien  mezclado.

3/- Se recomienda probar el  te antes de  servirlo, para ver si hay mucho o poco azucar. Si ya esta listo, se  llenan los pequeños vasos  hasta la mitad, siempre levantando la tetera y a distancia del vaso a la hora de verter el líquido, para que se forme espuma en la superfice y así oxigenarlo.

Existe un refrán que dice: ‘un  vaso de té sin espuma es como un  beduino en el desierto sin turbante’.

Es costumbre  servir siempre un vaso de más para dar la  bienvenida a un visitante inesperado!

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Un festival de vida en medio de la nada…

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Los  bellos   y  austeros   paisajes del  desierto  cautivan  al  viajero irremediablemente, especialmente sus  dunas. Y es que Erg Chebbi  es  el  mayor paisaje de dunas de Marruecos, el gran mar de dunas.

En  aparencia, se trata de un espacio deshabitado, donde  sólo hay  viento, mucha arena, y grandes  horizontes….pero una  vez asimilado el conjunto, atravesandolo a pie o quiza a lomos de un dromedario, vislumbremos indicios de vida: rastros en  la arena de un pajarillo que se levanta donde sólo veíamos piedras; el escarabajo que se afana entre los excrementos del dromedario…

Sí, hay vida  en las  dunas. Puede que a veces escasa, pero muy especial y sorprendente por su perfecta adaptación a un medio tan extremo como es el desierto, casi sin agua ni vegetación y con temperaturas que oscilan sin parar.

De día, una observación minuciosa de  las  arenas  nos permitirá descubrir por donde ha pasado un escarabajo, dejando un irregular rastro de doble raya; o  las claras  señales de  un lagarto agama, con las marcas de los dedos a ambos lados de la linea  que traza su  cola (el gran  lagarto  de  cola espinosa   se  detecta  por los  grandes  nidos que excava  en  el  suelo  firme,  nunca en  la arena) . Y las sinuosas  marcas  que deja la víbora al reptar la  arena?  son todas  una  recompensa  debido  a su hermosura plastica y su rareza. Los más intrépidos, pueden salir de noche   con una linterna y escudriñar bajo las piedras o en los escasos matorrales. Quizá gocen de algun encuentro.

Entre  mamíferos que habitan el desértico mar de dunas, destacan los  roedores, sobre todo el  jerbo, ‘rata-canguro’, con largas patas traseras que usa de manera parecida a los marsupialse. Los  fennec o  ‘zorro orejudo’ son unos preciosos zorrillos que comparten el pálido color de la arena y se enmarcan por unas enormes orejas que les permiten oir los movimientos de cualquie roedor o insecto .

Mención especial merecen también las aves, aunque sólo seis especies críen en  las dunas de  Erg Chebbi. Se trata de las cuatro alondras:

–         la Ibis,

–         la Congujada común

–         la Terrera solingra

–         la Terrera sahariana

–         la  Curruca sahariana

–          el  gorrión sahariano

La  última de éstas,  es quizás la especie  mas  valorada por los ornitólogos, debido  a  que éste es  uno de los pocos lugares accesibles para  verla. Cinco  de estas  especies tinen colores claros parecidos  al tono del paisaje, camufladas perfectamente a su entorno.

Al amanecer, oiremos el reclamo de  las Gangas, unas curiosas aves parientes de las perdiz que llegan  a recorrer cincuenta kilometros cada  mañana para  alcanzar los escasos abrevaderos que pueden encontrar. Si tienen crias, mojan las plumas  de su  vientre y  llevan asi  el líquido a  los pollos. Éstos beben  hundiendo el pico  en el plumaje.

En los años  mas lluviosos o tras chubascos ocasionales, es possible encontrar aves propias  de las zonas húmedas. El motivo  es  la  presencia de un pequeño lago temporal  en las proximidades  de Erg  Chebbi. De  madrugada, cuando el sol todavía no aprieta, se ven Flamencos, Patos, Gaviotas  y  Charranes:  numerosos limicolas y pajarillos  propios   de humedales.