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De Marrakech a Fez, entre las dunas

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Acabamos de volver de una ruta de 3 dias y 2 noches con dos viajeros brasileños. Desde la otra orilla del Atlántico, a miles y miles de kilómetros, vinieron para maravillarse de una recorrido por nuestro país, que empezó en la ciudad Ocre de Marrakech y terminó en la majestuosa Fez.

Cruzamos el Atlas, parando a Ait Ben Haddou y Ouarzazate hasta llegar al valle del Dades, con su serpenteante carretera, sus pueblos pintorescos, sus montes pelados y valles de frondosos palmerales.

Finalmente el desierto, aquel immenso paraje de arena, único en el mundo, capaz de dejar sin aliento a cualquiera. Como a nuestros amigos, cuando tuvieron la oportunidad de pasear a lomos de los camellos, viendo como el sol se ocultaba entre las dunas, bañando toda al arena de una luz intensamente roja. Sin ruido, más que el de la suave y refrescante brisa, el dulce crujir de las pisadas de los dromedarios sobre la arena, llegamos al campamento. En pocos minutos el cielo azul desapareció para dar paso a un manto de estrellas. Una estrella fugaz, un deseo. Y un té de bienvenida, nuestra bebida nacional.

Comimos deliciosamente gracias a Hda, nuestro cocinero, que preparó un típico tajine de pollo con verduras y la ensalada marroquí, de tomate, pepino y cebolla, con la fruta de la temporada: en esta época, es el turno de los higos y la huva, y un poco de refrescantes melón y sandía. Paseamos bajo la luz de la luna por encima de las dunas para luego irnos a dormir a las jaimas.

Al dia siguiente, nuestros dromedarios nos condujeron, justo después de la salida del sol, cuando sus primeros rayos de luz bañan el campo de dunas, hacia el hotel, para ducharnos y comer un completo desayuno, que Barak nos preparó, para recuperar fuerzas. Volvimos a la carretera hacia Rissani, a ver el souk o mercado de animales y el de especias y artesanía. Día de bulliciosas compras. Y como justo ahora se recoge el dátil, un buen saco de esta delícia.

Proseguimos nuestro camino hacia Fez, pasando por Midelt en donde comimos, y por el bosque de cedros hacia Ifran, hasta nuestro destino final, Fez, en donde hemos dejado a nuestros amigos para realizar la indispensable visita a esta ciudad imperial.

Una ruta intensa que bien lo merece.

Obrigado amigos muito, até a próxima!

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