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Zelij, zellige, o el azulejo marroquí

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El azulejo marroquí o zelij (zellige) es una maravilla de mosaico o pequeños azulejos esmaltados, que sirven para la decoración de monumentos o interiores. En suelos, mesas, escaleras y paredes por todo el país, visten la arquitectura marroquí, tanto en la cultura árabe como la bereber, tanto en las grandes obras arquitectónicas, sagradas y monumentales, como en modestas casas del ciudadano de a pie o mesas de muchos establecimientos.

Apareció en el siglo X en Marruecos, influenciado, quizás, por el mosaico romano. Primero, en tonos blanco y marron, hasta que en el siglo XIV se empezó a usar el azul, verde y amarillo,y el rojo se introdujo a partir del siglo XVII.

Las formas de los dibujos suelen ser bastantes comunes: cuadrados, octágonos…sólo se representan dibujos abstractos y geométricos. Aunque la combinación es infinita. Su producción, hoy en dia, continua siendo artesanal por lo que es todo un arte ver crear y colocar las piezas dandole forma y color.

La principal ciudad productora de zelij es Fez (Fès), aunque se encuentran producciones de zelij en distintos puntos del país. Las colinas que rodean la ciudad imperial, de una arcilla blanquecina, alimentan los talleres, pues una vez se cocina se vuelve dura y resulta ideal para ser cortada a golpe de cincel, que es como se hace el dibujo. El zelij no son piezas de barro cortadas previamente en base a un diseño premeditado, sino que el corte se hace sobre la plancha ya esmaltada. Y el corte se hace a mano, pues la artesanía sigue siendo aún habitual en Marruecos, y muy lejos aún de producirse industrialmente.

Evidentemente Fez, pero también edificios como la Kasbah Telouet (hogar de la dinastia Glaoui hasta los años 50 del siglo XX), en el camino hacia Ouarzazate, o los palacios marraquechíes de El Bahia (s.XIX), repleto de zelij en suelos y paredes, y El Badi, así como las tumbas saadianas o el Mausoleo de Mulay Ali Charif, en Rissani…y cientos de lugares más podéis encontrar zelij.

Os dejamos una buena muestra de este apreciado elemento de decoración en estas instantáneas:

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Nota: la palabra “azulejo” deriva precisamente del árabe, aunque no directamente de zelij, sino de “az-zulay”, ladrillo pulido. Zelij es específicamente el nombre que recibe el azulejo de terracota tradicional de Marruecos.

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El país de poniente; المغرب

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El territorio Maghreb El Aksa (‘tierra del sol poniente’) antiguo nombre utilizado para denominar Marruecos, había sido descubierto por los fenicios, aprovechado por los cartagineses y defendido por el reino Berber de Mauritania, antes de pasar a manos de Roma.

Visto desde  la distancia por los califatos de Bagdad y Damasco, el  actual  Marruecos era  algo asi como el  confín de la tierra; al Maghreb “el pais de poniente”,  la última porción conocida de suelo firme lindante con la inmensidad del oceano.

De Marrakech a Fez, entre las dunas

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Acabamos de volver de una ruta de 3 dias y 2 noches con dos viajeros brasileños. Desde la otra orilla del Atlántico, a miles y miles de kilómetros, vinieron para maravillarse de una recorrido por nuestro país, que empezó en la ciudad Ocre de Marrakech y terminó en la majestuosa Fez.

Cruzamos el Atlas, parando a Ait Ben Haddou y Ouarzazate hasta llegar al valle del Dades, con su serpenteante carretera, sus pueblos pintorescos, sus montes pelados y valles de frondosos palmerales.

Finalmente el desierto, aquel immenso paraje de arena, único en el mundo, capaz de dejar sin aliento a cualquiera. Como a nuestros amigos, cuando tuvieron la oportunidad de pasear a lomos de los camellos, viendo como el sol se ocultaba entre las dunas, bañando toda al arena de una luz intensamente roja. Sin ruido, más que el de la suave y refrescante brisa, el dulce crujir de las pisadas de los dromedarios sobre la arena, llegamos al campamento. En pocos minutos el cielo azul desapareció para dar paso a un manto de estrellas. Una estrella fugaz, un deseo. Y un té de bienvenida, nuestra bebida nacional.

Comimos deliciosamente gracias a Hda, nuestro cocinero, que preparó un típico tajine de pollo con verduras y la ensalada marroquí, de tomate, pepino y cebolla, con la fruta de la temporada: en esta época, es el turno de los higos y la huva, y un poco de refrescantes melón y sandía. Paseamos bajo la luz de la luna por encima de las dunas para luego irnos a dormir a las jaimas.

Al dia siguiente, nuestros dromedarios nos condujeron, justo después de la salida del sol, cuando sus primeros rayos de luz bañan el campo de dunas, hacia el hotel, para ducharnos y comer un completo desayuno, que Barak nos preparó, para recuperar fuerzas. Volvimos a la carretera hacia Rissani, a ver el souk o mercado de animales y el de especias y artesanía. Día de bulliciosas compras. Y como justo ahora se recoge el dátil, un buen saco de esta delícia.

Proseguimos nuestro camino hacia Fez, pasando por Midelt en donde comimos, y por el bosque de cedros hacia Ifran, hasta nuestro destino final, Fez, en donde hemos dejado a nuestros amigos para realizar la indispensable visita a esta ciudad imperial.

Una ruta intensa que bien lo merece.

Obrigado amigos muito, até a próxima!